Hola, Ale

¡Bienvenida a tu blog!

Quiero que recuerdes una fecha: la noche del domingo 18 de enero de 2015. Tal vez no seas un prodigio de las fechas (de esas personas que, nada más con que les digas una fecha al azar, son capaces de decirte de memoria todo lo que ocurrió en ese día), así que trataré de refrescar tu memoria: era domingo, hubo dos partidos importantes de futbol americano de la NFL, comimos pizza Fud y, al final del día, cuando ya estabas acostada para dormir (tal vez ya dormida), fui a reclamarte por algo que involucra ropa mojada y una secadora. ¿Ya te acordaste? Claro, no ha pasado tanto tiempo, pero en fin: lo importante no es eso, sino lo que sucedió después.

Te lo dije en ese momento y lo reitero ahora: eres muy importante para mí. A veces soy muy boba contigo (también lo soy con otras personas, pero obviamente para ti es relevante lo que pasa contigo) y entonces eso de "ser muy importante" puede diluirse en apariencia, pero jamás en la realidad. ¿Me explico? Que a veces puedo hacer (o no hacer) o decir (o no decir) cosas y eso puede hacerte pensar que en realidad no eres tan importante, pero debes saber que tú nunca dejas de ser importante, pase lo que pase (y digan lo que digan).

En ese momento también te dije que no se me olvidan las cosas que he planeado contigo, como las botas navideñas y nuestro cuento ilustrado; sé que me he hecho mensa con eso (igual que con muchas otras cosas que he aplazado y aplazado), pero ya estoy tomando medidas para enfocarme y no perder de vista nuestros proyectos.

Y aquí entra este bonito blog.

Ese día, después de hablar contigo, me quedé pensando: ¿Qué puedo hacer para que Alejandra sepa que es cierto todo eso que le dije, para que lo tenga presente y, sobre todo, para que vea que ya entré en acción y se ponga ella en acción conmigo? La respuesta fue muy obvia y no tardé mucho en verla: un blog. Casi todos mis dilemas creativos los he resuelto abriendo un blog; no siempre funcionan, pero siempre parecen ser una buena y sencilla alternativa; además, son facilísimos de abrir. Entonces aquí estamos.

Al principio pensé en que escribieras cuentitos (no sé si aún tienes interés en escribir) y que yo te los corrigiera para publicarlos aquí; la mancuerna perfecta, ¿no crees? Después pensé que tal vez te interesaría más llevar tu diario personal (puedes configurar el blog para que sólo tú puedas leerlo, así que no te preocupes por la privacidad), o que podrías usar este espacio para simplemente compartir cosas que te gustan, como los videos que luego ves en Youtube; también pensé que yo podría ayudarte a administrarlo... Bueno, el caso es que pensé muchas cosas, y entonces caí en la cuenta de que hay muchas posibilidades, pero la decisión es tuya.

Este es tu blog y vas a hacer con él lo que te dé la gana. Yo voy a estar para ayudarte con lo que quieras (dentro y fuera de este blog); puedo proponerte cosas y la verdad es que me gustaría formar parte de este espacio (aunque sea nomás como espectadora), pero quiero que me prometas (y te prometas a ti misma) que aquí sólo harás lo que te dé gusto hacer. Lo que tú quieras. Lo que te dé tu regalada gana (siempre que no infrinja las leyes vigentes en nuestro país, no nos metamos en problemas tan pronto), hasta eliminar el blog si no te gusta la idea de tener uno; no me voy a enojar si lo haces, de veritas, de veritas.

Aquí ya puse unas publicaciones a manera de ejemplo (perdón por usar tu cuento de los Guardianes de la Tierra), pero puedes borrarlas; puedes cambiarle el nombre al blog, quitar el encabezado y poner otro. O no. Como tú quieras.

Te quiero, Ale.

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Ah, para entrar como administradora y empezar a publicar tengo que mandarte una invitación por correo electrónico; no te la puedo mandar antes de que veas esto porque es algo así como una sorpresita. Pero en dos patadas está listo.

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