Capítulo 1
Estaba yo, Ale, en la escuela, preparando el segundo festival Salvemos la Tierra con mis amigos Adri, Julián y Yovani, cuando se nos ocurrió ir al monte a tomar fotos. Fuimos al Cerro de la Cruz, que está en mi comunidad, el Centinela de Abajo, donde hay muchos animales, como jabalíes, tlacuaches, tejones, etcétera; subimos por un camino, el cual está en la huerta de plátano, y tomamos un desvío guiados por Yovani, pues conocía esos rumbos. Yo llevaba mi arco de madera y unos palitos afilados, pues luego salen animales salvajes y no quería arriesgarme a que nos lastimaran. Todos traíamos algún arma: Adri traía un cuchillo de cocina; Julián, una cuchara pozolera de su abuela (no sé por qué llevó eso si no sirve) y Yovani traía una lanza (un palo de madera con punta filosa).
Vimos unos jabalíes comiendo pasto; saqué la cámara y me dispuse a tomar una foto cuando, de repente, una flecha plateada se clavó en la cabeza de uno de ellos y lo privó de la vida. Todos los demás jabalíes huyeron. Me acerqué y le quité la flecha; aún se movía, aún no moría. Observé la flecha y recordé que había visto una igual en una foto de Google; en ese instante, otra flecha zumbó por mi oreja, igual que la otra. Mis amigos corrieron a ayudarme, pues me había caído y además me había cortado y mi herida sangraba.
Lancé una flecha a donde vi que venía la flecha plateada.
— ¡No puede ser! —dije yo.
— No, porque no es —dijo Yovani.
— ¿Qué es qué? —preguntó Adri.
— Las cazadoras no existen —respondió Yovani. En eso, le pasó zumbando una flecha dorada por la cabeza.
— Eso es karma —dije yo.
Una muchacha de 15 años salió y gritó:
— Flee deadly here, we are prohibited from hunting and witness it!
— Not speak English, we are in Mexico —dije yo, que eso era lo único que sabía decir en ese idioma, aparentemente inglés.
— Nómiza óti ítan stí néa anglía —dijo la chica, entre susurros, a otra.
— ¿Qué idioma será? —preguntó Adri.
— Griego. Sé hablar un poco —dije yo.
— Yo igual —dijo Yovani. Nos dirigimos a ella y le dije:
— Alejandra eímai edó kaí eímai poios eísai.
— ¿Qué dijo? —preguntó Adri.
— Que se llama Alejandra, que quiénes son y que ella vive aquí —dijo Yovani.
— Edó̱, mazí me óla af̱tá , eínai to kyní̱gi kai den boroúme na parakolouthí̱soume—dijo la chica.
— Ahora dice que quiere que nos vayamos —dijo Yovani.
— Den vláptei káproi —dije yo.
— Dice que no lastimen a los jabalíes. Ah, ¡y hablen español! —dijo Yovani.
— Den miloún ispaniká.
— Vaya, hasta que van a cambiar el idioma.
— Nosotras hacemos lo que queremos —dijo la chica, por fin en español.
— Pero son nuestras tierras y, por lo tanto, nuestros animales; tú ni siquiera estás en tu país, jovencita de mil años —dije yo. La chica se enojó y sacó su espada; yo saqué una flecha y estaba dispuesta a lanzarla cuando salió Julián y se oyó un golpe, como si hubiera caído un coco al suelo.
— ¡Tramposa! —dijo Julián, cuchara pozolera en mano. Le había pegado en la cabeza a otra chica que iba a atacarme.
— ¡Pero ella trae un arco! —dijo la chica.
— No; nada, nada —dijo Julián.
— Ah, ¿con que sí? —dije yo— ¿Piensas que soy injusta? —iba a darle un puñetazo a la chica, pero salió otra chica rubia de unos 14 años. Todos, hasta Yovani, nos inclinamos.
— Maya, no es correcto que los trates así. ¿Acaso no sabes quiénes son? —dijo la chica.
— No, mi señora Artemisa, pero me agredió la chica de color tostado.
— Como si estuvieras tan güera… Qué mensa es —dije yo.
— Perdónala, guardiana, no sabe quién eres; por lo tanto, no sabe que intentan proteger a sus jabalíes.
— Señora, sé quién es usted; sé que es hija de mi señor Zéus, pero cuando dije que los jabalíes eran míos me refería a toda mi comunidad.
— No saben quiénes son aún, ¿verdad? —dijo Artemisa.
— Claro que sí: yo soy Ale, hija de la maestra; ellos son mis amigos y vinimos a hacer la tarea de la escuela, la cual se basa en tomar fotos de jabalíes, a quienes Maya, su lugarteniente, espantó; y por si fuera poco, mataron a una hembra —dije yo.
— Sí, pero ustedes son los guardianes de la Tierra. Miren, acompáñenme al campamento y les enseñaré.
La seguimos y, como era de esperar, les ataron las manos a Julián y a Yovani. Adri se había asustado; yo le dije:
— Déjalas; ellas odian a los hombres, a los niños y todo lo que sea del sexo masculino.
Llegamos y había una cierva a lado de Artemisa.
— Es la cierva de Cirene —dije yo.
— En efecto. Pensé que ya sabían que eran guardianes, pues hasta han hecho actividades, ¿no? —dijo Artemisa.
— Pero de juego —dije yo.
— Bueno, cada uno de ustedes… —no acabó de decir la frase, pues Julián dijo:
— ¡Ya suéltennos!
— Suelten a esos individuos chocarreros —dijo Maya, la lugarteniente de Artemisa.
— ¡Uuuuh, eso calienta! —dijimos a coro Adri y yo.
— ¿Qué significa eso? —preguntó Maya.
— Nada —dije yo.
— Bueno, cada uno de ustedes es el guardián de un elemento, los que harán justicia en el mundo mortal, pues el estúpido de Je… Jes… ¿Jesu-qué? —dijo Artemisa.
— Ay, mi señor Jesucristo —dijo Adri.
— Ese menso loco nos ha prohibido a nosotros tener influencia en los mortales. Yo vivo escondiéndome de él, recluto cazadoras ilegalmente, pero qué más da, ¿no? —dijo Artemisa.
— ¿Ya ven? Yo por eso soy atea —dije yo.
— Bueno, total; hay cuatro mortales que actúan en su mundo en vez de nosotros, pues ese Jesumenso no nos puede prohibir que ustedes ayuden, y Zeus, Poseidón, Apolo y yo nos encargaremos de darles algo de nuestro poder y Atenea les dará la sabiduría necesaria para ser dioses mortales. Los demás dioses les darán una de sus cualidades; poco, pero va a ser mucho en realidad —dijo Artemisa.
— ¿Y, y, y podremos comer y tomar néctar y ambrosía? —pregunté.
— Sí, y como dioses —respondió Artemisa.
— Bueno, ¿significa que somos millonarios? — preguntó Julián.
— Sí —respondió Artemisa—, de dracmas, pero no les van a servir, pues estamos en la Nueva España.
— Este país dejó de ser la Nueva España hace como 200 años —dije yo.
— Lo siento, la última vez que vine, un señor con un título raro… virrey, era virrey, vivía aquí —dijo Artemisa.
— ¡Uff, esta muchacha debe ser una anciana! —dijo Yovani.
— ¡Ahora sí, barón de sexta…! —dijo Maya y se dispuso a golpearlo.
— Déjalo… está mensito y me lo vas a amensar más —dijo Adri sobándole el coco a Yovani.
— Hum… ¿qué es mensito y amensar? —preguntó Maya.
— Eh… ¿cómo te diré, Maya? Pues menso es que eres tonto, loco y algo de burro y se usa cuando te equivocas —dije yo en un tono que parecía que le estaba explicando a un niño de kínder cómo se hacen los bebés.
— No me hables como si fuera una bebita… ¡Aaaay! Te pareces a Atlante, el menso… ¿así se dice?, de mi padre.
— Maya, no le grites a la guardiana o Artemisa te va a castigar. A la última cazadora que castigó hizo que el lobo Pelolengua le lamiera la panza hasta que se orinara y llorara, y sí se orinó, así que no le grites —le dijo su mejor amiga, Leyla.
— Maya, así que eres una ninfa… ¡Guau! —dijo Adri.
— Bueno, nos retiramos porque alguien me habla —dijo Artemisa.
— Aún te falta leer cuatro libros de Percy Jackson para hablar griego y enamorarte de su mitología, o sea, saber casi todo sobre mitología griega —le dije a Adri.
— ¿Y, y, y, y, y, y, y cuando los lea yo seré un sabelotodo sobre mitología griega?Yes! —dijo Julián.
— Alto, enano; yo sé más de mitología griega que cualquiera que los haya leído —dije yo.
— Ay, yo nomás decía… —me contestó.
— Perdón, enano pozolero —le contesté.
— ‘Ora verás, niña mensa, hija del diablo —me contestó. Me iba a dar con su puño, pero, como no medía ni 130 centímetros, lo que hice fue ponerle mi mano en la cabeza y burlarme de él mientras lloraba por no poderme golpear.
Capítulo 2. Los dioses bajaron a hacernos la prueba de guardianes
Adri me dijo esto, pues había sentido lástima por Julián:
— Ya suéltalo, pobre niño.
— Ay no, para que se le quite al menso —no le hice caso y entonces ella me aventó. Se volteó y yo la iba a empujar, pero se interpuso Yovani, así que lo aventé a él, pero también se metió la cierva de Cirene, así que cuando aventé a Yovani se dio con uno de sus cuernos en la pompa y se le salió un pedito.
— ¡Aaaaay, aaaaay, aaaaay! ¡Mis nachas!
La pobre cierva se comió todo el pun y salió mugiendo. Yovani me quiso regresar el golpe, pero pobrecito; fue víctima de su mala puntería y se cayó. Ya teníamos el coraje en nuestro cuerpo, así que comenzamos a darnos de golpes, patadas, jalones de greñas, mordidas, empujones, etcétera, etcétera, etcétera, cuando apareció Maya con Artemisa, tres señores y una señora.
— ¡Santos nosotros y mis hijos! Estos no son los guardianes —dijo un güerito alto con algo reluciente en la mano.
— ¡Alto! Eso se parece a lo que Percy le regresó a Zeus —dijo Adri.
— ¿Por qué, señor, trae usted un tridente? —preguntó Yovani.
— ¿Por qué trae usted un arco de oro? —pregunté yo.
— ¿Por qué la doña trae un pájaro en el hombro? ¿Qué se siente que no la muerda? —preguntó el menso de Julián.
— No es... ¡Hínquense! —dije yo, y todos, menos Julián, nos hincamos.
— ¿Qué? ¿Por qué se hincan? —preguntó Julián. Lo jalé y luego entre susurros le dije que eran los dioses del Olimpo. Después pedimos perdón por el desorden y por no hincarnos.
— Ya, a ver si entendí: la del pájaro es Atenea; el del palo con hilo, Apolo; el del tenedor de tres picos, Poseidón, y el de la paloestrellita, Zeus —dijo Julián.
— Yo no describiría sus elementos de esa forma, pero algo así —contesté.
— Bueno, niños raros, necesito pensar; no creo que ustedes sean los guardianes —dijo Apolo. Al poco rato rezongó:
— ¡No manches, papi! ¡Estos sí son los guardianes de la Tierra!
— Eh, ¿qué tipo de dios que sabe cantar le dice “papi” a su papá aunque tenga más de 3 mil años? —pregunté. Atenea y Artemisa contestaron:
— Apolo.
— Bueno, ya que hemos llegado les haremos un examen sobre nuestros orígenes. Son preguntas abiertas. Este examen lo he preparado yo —dijo Atenea.
— Ok —respondimos. Nos sentamos y Adri y Julián dijeron:
— ¡Ah, canijo! Sí leo griego.
— Obvio, son guardianes y sus mentes pueden leerlo.
Contestamos el examen y todos sacamos 10, sin ninguna falla.
— La siguiente prueba es ver quién aguanta más dentro del agua —dijo Poseidón. Nos metimos al agua y sorprendí a Yovani jugando en su laptop y cantando un corrido; me quedé estupefacta. En eso se vieron los piecitos de Julián, el cual no entraba en el agua, pues rebotaba; Poseidón lo sacó con un ademán. Adri salió como si la estuvieran quemando. Le hice a Yovani una seña de burla y me dijo:
— Sí, pues son un par de mensos —en eso sentí como cuando comes de más y tienes que sacar las vitaminas, así que salí con un dolorón de panza y Apolo me dio un dulce que me quitó el dolor y estaba untándole a Adri una pomada en los brazos. Yovani salió del agua y no se había mojado.
La siguiente prueba consistía en que Zeus hiciera soplar muy fuerte el aire para ver quién no se iba volando. Yo volé primero; después salió Yovani, el cual se quería deshacer; Adri se enfureció de repente hasta quedar desmayada y Julián estaba como si nada.
— Estoy bien —dijo Adri.
Subir un cerro de un kilómetro de alto era la siguiente prueba, pero teníamos que subir por los árboles. Yo fui la primera, pues sentí los árboles como una escalera; luego llegó Julián, Yovani después y Adri no subió.
Bajamos y la siguiente prueba era entrar al carrito de Apolo para ver quién aguantaba más tiempo arriba. Yo salí, pues sentí que me quemaba como hierba seca; de ahí salió Julián y después Yovani, que se andaba deshidratando. Adri soportó más, así que dieron el veredicto final:
Yovani: agua; Julián: aire; yo: tierra; y Adri: energía.
Cada quién abrió una caja en la que venían las armas. A Yovani le dieron un tridente muy bonito, sólo que tenía poco menos poder que el de su cedector, Poseidón. A Julián le dieron una lanza eléctrica; tan feliz estaba que electrocutó por la cola a la pobre cierva de Cirene. En mi caja había un arco de plata con un carcaj que nunca se vaciaba y a Adri le dieron Otro arco igual que el mio, pero el de ella era de plata.
Luego nos dieron los trajes que usaríamos y nos dijeron que viviríamos con Artemisa en su campamento, pues no servía de nada estar en el Olimpo si teníamos que cuidar la Tierra; nuestros familiares sabrían que viviríamos aquí y que podrían venir a visitarnos. Y pues aquí viviremos y salvaremos siempre a nuestra querida Gea, la Tierra.
Fin
aqui aparecen los guardianes de la tierra
El año paso rápido, Adriana y Yovani, estavan en 6° grado de primaria, pero como ya mencione, el año paso rápido, en 2014, los dos pasaron a lasecundaria del chavarin julián y yoseguiamos llendo a la primaria.
CAPITULO 1: APOLO Y EL CADILLAC.
Igual no olvidaríamos que viajamos en el tiempo, que fuimos a la Nueva España, a Grecia, Irak, Aejandria, Egipto,India...
En este capitulo les contare ese viaje.
Resulta que un día, un nuevo enemigo nos amenazaba, amenazaba en destruir todo lo que México una vez logro: la independencia.
Apolo se dio cuenta de esto, entonces vino al Olimpo (digo vino por que estabamos de vacaciones en el Olimpo, con ninfas arreglándonos el cabello a adri y a mi, y los dioses menores jugando HALLO RICH con julián y yovani.
apoo llego corriendo al consejo de los dioses, en el cual nosotros ya teniamos nuestro asiento junto a afrodita.
en que estaba..a si,si , en que llego apolo en su cadillac de fuego y se vajo como si fuera un artista que da autógrafos, llegaron un grupo de ninfas a la sala y una grito:
-¡O̱ casate mazí mou!-
-!quiere casarse con el¡- dijo Julián.
-Lo siento querida, vengo a decirles algo importante a los dioses, luego te llamo.-
-y que nos dirás, hijo de papi?- dijo julian en tono burlón.
-Mira enano pozolero,a mi no me digas hijo de papi, ok, yo soy un ser superior, tu no eres nada mas que un enano pozolero, ¿ok?- dijo apolo enojado.
-Entonces... porque me siento a la derecha de zeus?-
-Pelea, pelea, sangre sangre¡- gritaba Ares.
-ya hijos, ya.-dijo zeus
-ahora puedes hablar, mi querido hijastro.- dijo Hera.
-se les informa que un mono bananero, quiere ir al pasado y evitar que josephine avise a hidag que los descubrieron- dijo apolo.
-para empezar es josefa ortiz e hidalgo, tu gringo- dije yo
-y... que hacemos?- dijo adriana
-hay¡ pues facil, viajan al pazado y ya- dijo Afrodita
-Gracias Rosa...! ¿Que cres rosita, que con una maquina podremos hacer que 4 niños viajen al pasado? pues se nota que tu no as tenido ni clases del kinder.- dijo julián
-¿Que es el kinder?-dijo afrodita.
-hija, luego te explico-dijo zeus
-ejem, ejem, yo puedo ayudarles... les dare un pase de a gratis al infarmundo y los dejare sacar a tres almas por una semana.- dijo Hades, que por fin hablo.
--Miren quien por fin hablo, el dios autista bipolar del inframundo-dijo yovani.
-si quieren no les doy nada- dijo hades como si fuera cualquier cosa.
A la mañana siguiente, apolo nos dio un Ipad, Ipod, Laptop, Iphone y otras cosas mas chidas, ya que el se sentía
el dios de todo lo pop.
-¿Ale, como me meto al guasa?-dijo Julián.
-Guaczap, menzo- dijo adri
-En realidad es watts App, pero si me preguntas como entrar en el
Iphone, es picandole al telefonito verde que tienes debajo de tu dedo- dije yo.
-aaaa gracias, esque quiero chatear con mi novia eucalipta-dijo julián
-la ninfa esa que tiene 700 años?- dijo yovani
- ay, dijo apolo que eso equivale a mi edad-
-no, pero hay que penzar en nuestros deveres, estoy penzando en traer aquí
a julio berne- dije yo
-aaaa, el que escribio el de de la tierra a la luna- dijo julián
-sipi, ese libro que leimos en la escuela que de tan aburrido que
estava, no lo leey y me gane un cero- dijo adri
-yo si lo lei, y recuerdo que mi papá me dijo que julio berne habia
escrito libros con naves espaciales con todo y mecanismo como las que se usan
ahora, pero antes no existián-
-y si cacamos a ainstain del infierno?- dijo adri
Aaa, y a leonardo davichi tambien- dijo yovani
-dejen le mando un Watsapp a Hades para preguntarle en donde queda la
puerta al inframundo- dije yo. La comberzacion estubo mas o menos haci.
Yo: K onda Hades
Hades: hola
Hades: que quieres
Ale: LOL, asepto tu propuesta
Hades: la de sacar a las tres almas de mi hogar?
Ale : ovis, donde queda tu casa?
Hades: sintoniza el gps
Ale: dame la direccion
Hades: es la misma que sale en percy jackson y el ladron del rayo
Ale: Hollywod?
Hades: mandale menzajito a mi vieja para que te de unas piedritas de
persefone pa que lleguen facil
Ale: pasame el numero
Hades: 455376132336
Ale: tenkius
Hades: yu guelkon
Despues, le mande menzages a persefone y me mando 16 piedras, 4 de
regalo y las de ida y buelta.
Tomamos las armas y pizamos las piedras para ir a hollywod.
Capítulo 3: Hollywood y famosos.
Curiosamente, ese día era un día especial para Hollywood, Era la
inauguración de un
Perfume en la que asistirían distinguidos actores y cantantes pop.
En una lista estaban los artistas que asistirían esa noche:
Britney Spears
Katty Perry
Miranda Cosgrove
Victoria Justace
Ariana Grande
¡ARIANA GRANDE!
Yo adoraba a Ariana Grande y esa era mi gran oportunidad, llame a apolo
para que nos dieran permiso de ir a la fiesta.
-halo, si? Quien habla?
-soy alejandra, en la noche Ariana grande asistirá a el estreno de un
perfume-
-y que deseas?- dijo apolo
-pos que me dejen ir- dije yo
-aaa, ok, pero necesian guarda espaldas y boletos, deja mover mis
influenzas para conseguirles un vestido de gucci, prada o chanel a ti y a adri
y un smokin a los chicos, ¿ya les dijiste?- dojo apolo
-nop… pero seguro que van…¡adri, yovan, julián, quieren ir a el estreno
de aquel perfume en aquel lugar?- dije tapando el microfono
-¡si!-dijeron juntos
-dicen que si- dije yo a apolo
-aaaa, okis, le diré a percy que lleve a su cuadrilla especial- dijo
apolo
-¿percy jackson? Crei que solo era una historia de Rick riodan.-dije muy
asombrada
-lo quieres o no?-dijo apolo
apurado
-¡si!- dije yo
Ahorita les llegara un sobre con la dirección y los dólares para comprar
la ropa, aaaa, y alli mismo hay una zapatería de Gucci, bye-dijo apolo
-bye- dije yo
En eso, llego un cartero y pregunto:
Ustedes son Alejandra,Yovani, Adriana Y Julián? –
-si- dijo Julián-
-esto les manda el olimpo-dijo y a los niños les dio una mochila y a
adri y a mí, una bolsa de mano muy chida que traía el sello de CLOE. Después,
desapareció el cartero.
Dentro de las bolsas, venia una dirección que adri puso en su GPS. Y
llegamos a la tienda de ropa y zapatos.
-Hola, soy Eunice, que se les ofrece?- dijo la chica del mostrador.
-queremos alquilar algún vestido barato para el estreno de un perfume-
dije yo cuando fui interrumpida por adri y saco un fajo de billetes de 100
dólares.
-diiiiigo…… algun vestido caro de Gucci, Prada o Chanele para el estreno
del perfume, ellos algún smoking chido, papi nos envió porque estábamos
aburridos, allá en México, y la moda son los pantalones, entonces no sabemos
que elegir ¿nos ayudas? – dije yo
-mía!!! Ven lleva a los chicos a elegir algo chido, con todo y
zapatos-dijo y a la vez salia una chica rubia chaparrita que les dijo a los
niños:
-por aquí-
-Bueno… comencemos por la hilera uno .
Despues de ver muchos vestidos, adri se decidio por uno de Gucci así:
y
unos zapatos:
Yo quede haci:
y
con estos zapatos:
y
con estos zapatos:
Los chicos quedaron verdaderamente guapos y eso que están feos.
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